Por la noche, la clínica se sumergía en el silencio. Celia y Rosa se turnaban para vigilar a Carlos en la UCI. Cuando Rosa finalmente quedó dormida por el agotamiento, Celia la arropó con una manta antes de salir sigilosamente de la habitación.
Al cerrar la puerta, levantó la vista y vio a César aproximarse con dos guardaespaldas. Su cuerpo se tensó al instante.
—¿Qué quieren? —les preguntó, desconfiada.
Al notar su recelo, César se sintió un poco molesto, sin razón aparente. Se ajustó la corbat