Lía esperó unos momentos en el pasillo exterior hasta que Celia salió. Se acercó rápidamente y le preguntó:
—¿Cómo te fue?
Celia suspiró aliviada y levantó los documentos que sostenía.
—¡Listo! ¡Y todo gracias a ti!
Lía caminó a su lado.
—No pensé que conocieras a Aitana. Cuando hay conexiones previas, las cosas son más fáciles.
Celia miró los documentos en sus manos, sin decir nada. Sin importar la profesión o industria, los contactos realmente eran cruciales.
***
De regreso en el institut