—Ya lo sé —dijo Adela con una sonrisa leve antes de salir de la sala de descanso.
Al salir, se encontró con Nicolás en la entrada del salón de banquetes. Se sorprendió, pero de inmediato se calmó y se acercó como si nada hubiera pasado.
—¿Nico? ¿Qué haces aquí?
Nicolás la miró con frialdad.
—¿Fuiste tú quien invitó a la señora Herrera? —preguntó.
Ella guardó silencio.
—¿Por qué lo hiciste?
Él la miró, y en sus ojos brilló un destello de decepción. Adela evitó su mirada y apretó las manos.
—No pu