Cuando Nuno llegó al muelle con su equipo, el barco ya había desaparecido, dejando allí solo el auto de Celia. Ernesto se acercó a revisarlo y regresó rápidamente, mientras marcaba el número de Celia.
—Jefe, ¡parece ser el auto de la señorita Sánchez! Pero su celular está apagado.
La expresión de Nuno se ensombreció.
—Seguro que los secuestradores le ordenaron apagarlo —dijo.
Luego, ordenó al resto del equipo buscar pistas en los alrededores. Poco después, una oficial llegó con un testigo.
—Jefe