Como Celia seguía sin poder contactar a Luna y tampoco recibía ningún mensaje suyo, tenía un fuerte presentimiento de que le había pasado algo malo. Pero, dada la identidad de Luna, si le hubiera ocurrido algo, era imposible que sus padres se quedaran tan quietos…
—Celi, ¿sigues sin poder contactar a Luna? —preguntó Ana mientras se le acercaba.
Celia negó con la cabeza.
—No está en casa de sus padres, ni en su apartamento... ¿Adónde podría haber ido? ¿Acaso huyó para evitar casarse? Incluso si h