Celia lo miró, intentando buscarlo en su memoria, sin éxito.
—¿Cuándo?
—El día que conociste a César. Piénsalo bien —dijo Nicolás.
Él levantó el dedo y le dio un suave golpecito en la frente antes de alejarse. Siguiéndolo con la mirada, Celia quedó aturdida en su lugar, pero sumida en la confusión.
¿Qué quiso decir con esas palabras? ¿Que ella había conocido a César y a él en el mismo día? Pero entonces… ¿por qué no lo recordaba?
***
Mientras tanto, en un restaurante francés, Luna estaba sentada