—¿Quiere verme? ¿Ahora mismo? —dudó ella. Aún no estaba mentalmente preparada.
—Papá aún se siente culpable por haberte malentendido. Después de enterarse de que tú eres su hija, está muy arrepentido. —Sonrió Ben, tomando su mano—. Ve a verlo. De lo contrario, ni siquiera tendrá la cara para enfrentar a mamá.
Celia vaciló unos segundos, pero asintió.
—Vale.
Ella siguió a Ben hasta el Lago de los Cisnes cerca de la villa. Había un pequeño restaurante al aire libre junto al lago, que no era muy co