Capítulo 305
Celia parpadeó, confundida. Percibió con claridad el gran descontento que Teo sentía hacia ella. Justo cuando estaba a punto de decir algo, César abrió la puerta y entró, interviniendo con voz grave.

—Sí, ella es mi esposa. Señor Gómez, por favor, eduque bien a su hijo y haga que se aleje de la esposa ajena.

Al verlo, Teo no pudo evitar recordar a Víctor, y su expresión se ensombreció todavía más.

—Conozco bien a mi hijo. Creo que tú necesitas vigilar más a tu propia esposa.

—Papá, por favor, no
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP