Celia soltó una sonrisa burlona.
—Sí, todo ha sido un malentendido. ¿Y ahora aún quiere cambiar de habitación?
Maira se atragantó y su cara se tensó involuntariamente. Miró con cautela a César y al final dijo:
—Pues no... Mejor que se quede en la UCI.
Celia se volteó y se fue sin decir nada más. César intentó seguirla, pero Maira lo bloqueó.
—Señor Herrera, ¿tiene tiempo? ¿Quiere pasar por mi casa a tomar una taza de té?
Antes de que pudiera responder, Nicole la apartó.
—Señora, con el dinero qu