De repente, Ben recordó que Celia era solo hija adoptiva de la familia Sánchez. En realidad, era huérfana. Al escucharla decir esas palabras, sintió un genuino dolor por ella. Extendió la mano y la colocó sobre su hombro, dándole palmaditas.
—Incluso si encuentro a mi hermana de sangre, tú seguirás siendo mi hermanita adoptiva —prometió.
Celia lo miró sonriendo, pero guardó silencio.
Después de despedirse de Ben, ella tomó un taxi de regreso a su apartamento. Apenas salió del ascensor, se encont