—¿Qué muchacho tuvo tanta suerte de casarse contigo? Pero, ¿por qué se divorcian? —preguntó la señora Juárez sorprendida, pero pronto lo aceptó.
Celia era tan bonita… Tenía una belleza muy atractiva: con una piel fina e impecable y una apariencia dulce. En cualquier círculo, ese tipo de chicas eran las más populares, sin falta de pretendientes.
Antes de que Celia pudiera responder, Antonio intervino.
—Mejor que se divorcie. Ese tipo no la merecía.
La señora Juárez hizo eco.
—Muchos jóvenes se di