¿Solo porque César había visto esos mensajes que le había enviado a Celia? ¡¿Era necesario llegar tan lejos?! Al recordar algo, de inmediato llamó a Rocío. No obstante, esta vez, ella no contestó.
Sira casi se volvió loca de la rabia. Después de considerarlo, se dio cuenta de que su única opción era ir a la casona de los Herrera. Después de todo, ¡su hijo todavía estaba allí!
Tomó un taxi para llegar al destino e insistió en que los guardias le abrieran la puerta, diciendo que era la madre de Ós