—¿De qué sirve hablar tanto de esa muerte? —dijo Ada con indiferencia—. Culpa a tu padre por ser hijo de la familia Sánchez.
En ese momento, Mara abrió la puerta y las apuró.
—Basta con los sinsentidos. ¡La familia del novio ya llegó! El novio la está esperando.
—¡Ay, mira, se me olvidó la hora! —Ada se levantó con fingida sorpresa—. Celia, considera lo que te dije. La casa de tu esposo está muy cerca de la nuestra. A esta distancia, podremos ayudarte en cualquier momento. Aunque tu esposo es ma