¿Él sentía lástima por ella? En el pasado, ella ni siquiera se atrevió a imaginar que algún día pudiera compadecerse de ella. Parpadeó con serenidad.
—Puedes intentar lastimarte. Así sabrás si te duele o no.
—¿Estás enojada conmigo? —se rio con ternura.
Celia se quedó sin palabras… Él la soltó, poniendo sus manos en su cintura.
—No te haré nada estos días. Ten mucho cuidado cuando te bañes, no te vayas a caer de nuevo.
Celia permaneció de espaldas, respondiendo con un gesto. Después de que César