César la miró con calma, pero entrecerró los ojos. Sira de inmediato se dio cuenta de que había tenido demasiada prisa. Inconscientemente, soltó su mano.
—César, no me refiero a eso… Es que me preocupa... —Intentó justificarse.
—Vivirá con la familia Herrera. ¿Qué más te preocupa? —Su expresión se ensombreció.
Ella se quedó sin palabras, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Con solo un vistazo, Marina ya entendió todas sus intenciones ocultas.
—Señorita Núñez, que la familia Herrera permita que s