Cuando César apareció en la puerta, Óscar se calmó un poco: su pequeño cuerpo delgado estaba bajo las sábanas, acurrucándose; su carita estaba pálida, como si le tuviera mucho miedo a que alguien se acercara.
—Cariño, mira, el tío César vino a verte. —Sira extendió la mano para acariciar su cabeza, pero él la esquivó. En cambio, se lanzó a los brazos de César.
La expresión de Sira se tensó ante esa reacción. De inmediato, mostró una sonrisa de impotencia.
—Osqui tiene una reacción de estrés. No