La expresión de César se ensombreció, arrinconándola entre el auto y su pecho.
—¿Tanto deseas divorciarte de mí?
Ella levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.
—Sí —Le dio una respuesta firme.
Él la observó de arriba a abajo, con una mirada que parecía intentar penetrarla.
Celia sintió cómo un escalofrío le recorría la espalda. Sintiéndose incómoda bajo su mirada, apartó la cara a un lado.
—Cuando tengas una decisión, dímela.
Dicho esto, apartó con rabia su mano. Apenas dio dos pasos adelante,