Alfredo siguió atento su mirada y, al voltearse se encontró naturalmente con la sombría mirada de César.
Entre hombres existe una especie de "comprensión mutua" que no necesita palabras, aunque esta comprensión en especial no provenga con agrado.
Alfredo sonrió de manera significativa.
—Señor Herrera, ¿no está en el pabellón acompañando a su novia?
César se detuvo justo frente a él, indiferente.
—Entonces, señor Suárez, ¿cuánto cree que sabe sobre mí?
—Tal vez, ¿un cincuenta por ciento? —Alfred