Ella lo sabía todo perfectamente. Pero aun así, había dejado escapar ese comentario instintivamente, solo para escuchar en su respuesta lo que ya sabía, como si quisiera herirse a sí misma.
—Entiendo —dijo Sonia—. ¿Ya ha dicho todo lo que quería decir, señor Campos? ¿Puedo bajarme?
Andrés no respondió, pero pareció reducir aún más la velocidad. Finalmente, detuvo el coche junto a la acera.
Sonia no dudó y se giró para abrir la puerta.
—Sonia —su voz llegó repentinamente desde atrás.
Su movimient