Sonia no dijo nada más.
Pero esa mirada silenciosa dirigida a Ana, para esta última era una forma de burla y desprecio.
El cuerpo de Ana comenzó a temblar involuntariamente, mientras apretaba con fuerza los dientes.
Sin embargo, rápidamente volvió a sonreír.
—¿En serio? Una noticia tan buena... y yo no sabía nada. ¿Debería felicitarte entonces?
—Como quieras —respondió Sonia—. De todos modos, que me felicites o no, no tiene importancia para mí.
Desprecio.
Esa era la emoción que Ana percibía clar