Andrés sabía que quizás todo era un sueño.
Si pudiera, desearía que ese sueño nunca terminara.
El tiempo pasó volando.
El otoño en Puerto Cristal siempre era corto, y en un abrir y cerrar de ojos llegó el invierno.
El día de inicio del invierno, Fabiola llamó a Sonia para invitarla a cenar a casa de los Campos.
Antes de que Sonia pudiera responder, Fabiola continuó: —Ah, ¿escuché que estás embarazada? La abuela está feliz con la noticia, y además, hace mucho que no vienen por aquí, ¿verdad?
—Si