—Aquí tienes.
Al llegar al estudio, Fabiola le entregó directamente un sobre.
Sonia sintió curiosidad, pero lo tomó. Al abrirlo, encontró un cheque y una nota.
—En la nota, había información de un vuelo.
Sonia se estremeció y miró fijamente a Fabiola: —¿Esto es…?
—Mi avión privado, el vuelo ya está reservado —dijo Fabiola—. Destino: Aqualis. Claro, una vez allí puedes ir a otro sitio en coche, o si tienes algún lugar en mente, dímelo y te ayudo a organizarlo.
La voz de Fabiola era tranquila, c