Sonia lo miró con su actitud tranquila y de repente rió:
—Así que es eso, ¿lo coordinaste con Andrés?
—Por supuesto que no.
Javier frunció el ceño y continuó:
—Sonia, llevas bastante tiempo en la empresa, así que deberías saber que los intereses de la compañía están por encima de los personales, ¿entiendes?
Sonia guardó silencio, pero apretaba los dientes con fuerza.
Luego, Javier hizo pasar a otra persona.
Esa persona... Sonia la conocía.
—Era Camilo, el antiguo gerente general de la sucursal d