—Señorita Fuentes, ¿está segura de que solo serán usted y el señor Arce? Este señor Arce...—el asistente dudó por teléfono, dejando la frase sin terminar.
Sonia entendía perfectamente lo que quería decir. El señor Arce no tenía muy buena reputación en Puerto Viejo, y dado que había dejado claro que quería cenar a solas con ella, era natural que su asistente estuviera preocupado.
—No pasa nada, solo es una cena—respondió Sonia con calma antes de bajar del auto.
Ella había elegido el restaurante y