Sonia esbozó una leve sonrisa. Cuando Camila entró al salón, alzó la mirada hacia el siguiente invitado:
—Bienveni...
Su voz decayó en la última sílaba y su expresión se congeló por un instante al reconocer al recién llegado. Sin embargo, recuperó rápidamente su compostura, iluminando su rostro con una sonrisa aún más radiante:
—Señor Campos.
No sabía cuánto tiempo llevaba allí, pero al ver a otras personas detrás de él, supuso que había escuchado su conversación con Camila.
Andrés deslizó