La boda, aunque apresurada, no dejó de invitar a quienes debían estar presentes.
Sonia, como familiar, estaba junto a Javier en la entrada.
Ese día llevaba un vestido largo color champán, con el cabello recogido que dejaba ver su cuello largo y blanco, y un maquillaje suave que la hacía lucir muy elegante.
Aunque su atuendo era lo suficientemente discreto, debido a los acontecimientos recientes, no faltaban los murmullos a su alrededor.
Por supuesto, nadie se atrevía a decir nada en su prese