El salón de banquetes estaba lleno de bullicio en ese momento.
Aunque apresurada, la ceremonia había transcurrido sin contratiempos hasta ahora. Llegado el momento de intercambiar anillos—el clímax de la noche—, Ana miró fijamente al hombre frente a ella y preguntó con voz cargada de ironía:
—¿Sabes quién propuso celebrar la boda hoy?
Santiago guardó silencio.
Ana torció los labios en una mueca.—Fue Sonia. ¿Sigues enamorado de ella? Pues mira cómo te utilizó para humillarme.
Él continuó inm