Andrés sabía perfectamente a quién se referían con ese insulto. Por primera vez, hizo que el personal de seguridad del hospital los expulsara.
Los ancianos, que parecían tan frágiles, gritaban con sorprendente energía mientras los arrastraban fuera, amenazando con acudir a la prensa para que todos supieran que los Campos habían matado a su hijo.
—Adelante —respondió Andrés fríamente, con una actitud imperturbable que helaba la sangre.
Poco después, Lucas llegó para informarle que las pertenencia