Incluso peor que el primer sorbo. Frunció el ceño mientras observaba una figura blanca en la calle. Desde esa altura, todo abajo se reducía a puntos borrosos, pero aun así la reconoció al instante. Incluso la vio detenerse junto a un contenedor de basura y tirar algo dentro.
Los dedos de Andrés se tensaron alrededor de la copa. Pasó un momento antes de que pudiera relajarlos.
Andrés sabía que nunca había sido una persona de emociones intensas, resultado de la educación de su madre desde pequeño.