—¡Sonia!
Al escuchar esa voz clara detrás de ella, Sonia se detuvo por un momento. Pero rápidamente continuó caminando como si no hubiera oído nada.
Ana la alcanzó velozmente y la sujetó del brazo justo cuando Sonia estaba por subir las escaleras.
—Sonia, ¿por qué me ignoras? ¿Así que vives aquí ahora? ¿Por qué te complicas tanto la vida? Si tan solo...
—Suéltame —interrumpió Sonia secamente, sin expresión alguna en el rostro.
Ana se quedó quieta, sostuvo su mirada por un momento y luego soltó u