—Ah, ¿te refieres a lo de tu padre adoptivo? Me enteré —la actitud de Fabiola se mantuvo serena—. Aunque hay todo tipo de comentarios allá afuera, te conozco desde hace tiempo, y sé perfectamente qué tipo de persona eres.
La voz de Fabiola seguía siendo tan tranquila como siempre. Sonia sintió como si algo cálido se fuera infiltrando poco a poco en su corazón. No pudo evitar apretar las manos mientras decía suavemente:
—Gracias.
—Bien, ya hemos hablado suficiente sobre ti y Andrés, ahora hablemo