Andrés no volvió a preguntar sobre aquella noche, y Sonia tampoco lo mencionó.
Dos días después, Diego la invitó nuevamente, esta vez a comer empanadas. Sonia descubrió que hacer planes podía ser algo tan simple y directo. Diego era realmente una persona interesante, alegre y sociable. Había crecido en Puerto Cristal y conocía a casi todos en el círculo social, pero no le gustaban los clubes nocturnos ostentosos – siempre llevaba a Sonia a barrios antiguos, ya fuera por una comida especial o par