Capítulo 12
En el laboratorio, al ver a Alejandro, Isabel levantó la vista, sorprendida.

—¿Tú también estás aquí?

Mateo, feliz, aplaudió con entusiasmo.

—¡Yo sé, yo sé! ¡Porque Alejandro quiere mucho a mamita, por eso vino!

Alejandro le dio una palmadita en la cabeza y sonrió.

—Vaya, travieso, ¿ya le dijiste a mamá que tiene que comer bien?

—¡Claro que sí!

Alejandro miró a Isabel, con la voz un poco más baja:

—Ya llegó Gabriel.

Isabel, con calma, escuchó sin inmutarse.

—Ya me divorcié de él. No tenemos ning
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