Como cualquiera en la empresa, también yo les dejé un “feliz compromiso” en redes a Hugo y Valeria. Después borré todos los contactos de Hugo de mi vida.
El avión aterrizó y mis papás fueron a recogerme al aeropuerto.
Mi mamá me tomó la mano, con los ojos húmedos:
—Mi niña, estudiar y trabajar tan lejos… mírate, te me adelgazaste.
Mi papá me dio un par de palmadas en el hombro:
—Con que estés de vuelta, ya está.
A su lado había un hombre de porte recto, hombros anchos, cintura estrecha. Se veía