No hubo boda. Mis papás me llevaron casi a empujones al Registro Civil y firmé el acta con Adrián. Temían que me arrepintiera, así que me dejaron oficialmente registrada en la familia Pérez.
Con Adrián fui totalmente honesta sobre mi primera relación con Hugo.
Él escuchó en silencio, tomó mi muñeca y, al rozar la cicatriz rosada, dejó ahí un beso que me estremeció.
—De lo de las cámaras me encargo yo. Tú no te preocupes. Cuando tu muñeca esté bien, vamos por tu vestido de novia.
Asentí y lo vi f