Alexander Lee
En casa, la calma era palpable. La boda de Isaac había pasado sin incidentes y estábamos de vuelta un lunes por la tarde.
—Deberías quedarte en casa mañana, necesitas cuidarte más… y a nuestro hijo —le dije mientras la acomodaba en mi pecho.
—De acuerdo —respondió, y su respuesta me sorprendió. Normalmente me llevaba la contraria y nunca cedía en temas de trabajo.
—¿Qué opinas si le damos la noticia del embarazo a mi madre, o crees que deberíamos esperar? —Sentí su cuer