Aimunan
Caminaba por el pasillo del edificio intentando calmar el ruido de mis propios pensamientos. La junta de accionistas había sido un campo de batalla de egos, y la decisión de Dongming sobre el matrimonio de Alexander era la estocada final para consolidar su imperio. Era de esperarse; en las altas esferas de Corea, el amor es una moneda de cambio y el linaje es la única ley.
Coloqué la contraseña de mi departamento, pero al entrar, el aire se sintió pesado. Pegué un grito ahogado al ve