Aimunan
La mañana después de la noche de la confesión silenciosa fue la más tensa de mi vida. Me desperté en la bata de seda, el cuerpo aún dolorido por la fiebre, pero la mente completamente lúcida. Alexander no estaba en la silla.
Me levanté y, al acercarme a la mesita de noche, encontré un vaso de jugo de naranja recién exprimido y una nota en un sobre de la Corporación Lee.
"La fiebre ha cedido. Desayuna. No toleraré una baja productividad. Te espero en la oficina a las 07:00 AM."