Intentémoslo...
Alexander Lee
En mi mundo —el de las juntas directivas, conferencias internacionales y adquisiciones hostiles— siempre sabía exactamente dónde estaba parado. Sabía qué decir, qué ocultar y qué pieza mover para ganar. Pero ahora, mientras el aire acondicionado de la villa zumba en mis oídos, siento que he entrado en un juego cuyas reglas no comprendo. Un juego donde el tablero se mueve solo.
Que Aimunan también considere que mi situación es una «maldición» hiere mi orgullo de una forma que no