Aimunan
Mudang... El término seguía vibrando en mi cabeza mientras caminaba de regreso. Los chamanes coreanos, al igual que los de mi pueblo, son los puentes entre lo que se ve y lo que se intuye. Hanna me había reconocido porque compartíamos el mismo idioma vibratorio, ese que no necesita palabras para decir: "Te veo".
Llegué al departamento y el cansancio me golpeó. Tras una ducha rápida que me quitó el aroma a sésamo y ciudad, me rendí al sueño. Me despertó la alarma, recordándome que el m