79. Él volvió
Branca
El tiempo no pasaba.
Los minutos se estiraban como si se estuvieran riendo de mí. Cada segundo parecía durar más que el anterior, y yo ya no sabía decir cuánto tiempo llevaba sentada en ese sofá, mirando la pared de enfrente sin verla realmente.
No podía quedarme en el cuarto. No mientras Aelyn dormía tranquila, sin saber que quizá su vida volvería a ponerse de cabeza otra vez.
No mientras toda la casa parecía suspendida en una espera horrible, como si cualquier ruido más fuerte pudiera