78. El peor escenario
Cássio
El primer golpe no llegó como advertencia.
Llegó como confirmación.
Jonathan nunca quiso conversar. Nunca lo quiso.
Cuando sentí los brazos sujetándome por detrás y el impacto seco del puñetazo en el estómago, entendí inmediatamente: aquella reunión nunca tuvo la intención de terminar en un acuerdo.
El aire salió de mis pulmones de golpe. El mundo se oscureció por un segundo, pero me mantuve en pie. No por fuerza física. Por orgullo.
«Veo que no tenemos un acuerdo», dije, escupiendo sang