Capítulo 53. Otra vez en Inglaterra
Por fin la joven la miró.
-Lo… lo siento, señora Fritz.
-¿Está todo bien? Lamento de verdad esta situación… y que la afecte de este modo.
-¡No! No fue eso… recordé… cosas…
-No es necesario que me lo diga si no quiere. Pero si requiere el apoyo de alguna psicóloga, por algo de su pasado, puedo recomendarle a una…
Se miraron a los ojos, y un rayo de comprensión y empatía las atravesó. Era como verse en un espejo.
-Gracias, señora Fritz. Ya tengo una psicóloga desde hace casi tres años.
-Entiendo