Capítulo 52. ¿Está usted bien?
Alexei se enrojeció. Era incapaz de mentirle.
-Sí… recuerde que me propuse protegerla. No me he perdonado nunca por no haber asesinado a Karl con mis propias manos desde el primer momento en que vi las marcas que ese animal dejaba en su blanca piel.
Un escalofrío recorrió la columna de Emma.
Los recuerdos de las primeras veces que había tenido que frenar al enorme ruso, porque se arriesgaba a ir a la cárcel, la estremecieron.
En ese entonces, ella no tenía el mismo poder que ahora, y habría si