Capítulo 28. Ebrio de placer
Emma se recostó cómodamente entre las almohadas de la enorme cama, esperando a que Leonardo se repusiera un poco luego de que ella lo succionara con placer. Era divertido ir conociéndose con alguien nuevo y diferente, llevaba bastante tiempo sin atreverse a sumar a nadie más entre sus selectos amantes.
Y llevaba además casi un año deseando fuertemente al señor Ares.
Cuando él salió de su sopor de goce, se acercó despacio al refrigerador de la suite y sirvió dos vasos de agua, acercándole uno am