Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de la mañana ya se había adueñado por completo de los ventanales de la recámara, pero en el espacio confinado por las sábanas de lino, el tiempo parecía regirse por una física completamente distinta. La distancia contractual de Dubái se había disuelto, dejando en su lugar una atmósfera densa, sorda, donde el aire acondicionado parecía incapaz de enfriar el calor que irradiaba de sus cuerpos entrelazados.
La gran mano izquierda de Aleksei continuaba anclada en la cintura de Valenti






