Chester y Gaeil organizaron una fiesta de bienvenida para mi esposo en casa del pelirrojo. Allison había acondicionado el quincho de su casa para que todos pudiéramos entrar, en especial Brais y Kentin, quienes habían hecho muy buenas migas. Catherine y Dylan estaban enormes, habían crecido varios centímetros en los últimos meses que no los había visto, y ya estaban preparándose para la universidad.
La casa de los Rhodes quedaba en los suburbios, en uno de los barrios nuevos que empresas constru