Capítulo 95 — Lo siento, lo siento tanto, solnyshko.
—Kilian —toqué la puerta cuando me cansé de esperar a que saliera. Él estaba cada vez más furioso y aquello no me daba buena espina—. Por favor, háblame. Estoy preocupada por ti.
Sin embargo, al otro lado de la puerta, solo se escucharon más maldiciones y palabras en ruso que no entendía, pero se escuchaban furiosas.
Y entonces el sonido de algo haciéndose añicos me estremeció por completo.
¿Partió el vidrio del baño?
Estaba por tocar de nuevo, cuando la puerta se abrió de golpe.
Kili