Capítulo 86 — Bienvenida al paraíso de los Volkov.
En el aire de la habitación todavía se sentía el aroma a sexo.
Los músculos me temblaban, satisfechos y agotados por el ejercicio.
Kilian yacía a mi lado, su respiración un poco acelerada y una mano posesiva sobre mi vientre sudoroso.
La puerta, tal y como había temido, seguía sin tener seguro, pero afortunadamente los padres de Kilian parecían conocerlo a la perfección y respetaban su privacidad.
Quizás por eso su habitación estaba tan lejos... Jumm, interesante.
—Joder —murmuré, inc