Capítulo 75 — Lo intenté, Nadia.
El restaurante estaba completamente vacío, solo el fantasma de la cena esparcida por el suelo y la tensión palpable entre nosotros.
Mis manos seguían sin dejar de temblar, a pesar de que sabía que ya no había peligro.
¿Y si dejé pasar por alto algo?
—Tienes que llamar al doctor Evans —le supliqué al rubio, mi voz todavía ronca—. Necesito estar segura de que estás bien, Kilian... Necesito saber que no te pasó nada.
—Estoy bien, Nadia —repitió él con un tono firme, pero no grosero. Sus oj